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Washington busca blindar el acero de Norteamérica y pide a México cerrar la puerta a China

Estados Unidos pretende que México adopte una barrera arancelaria comparable con la suya para proteger la producción regional. Las tasas, los productos alcanzados y las posibles condiciones todavía se encuentran en negociación.

Estados Unidos planteó a México la creación de un frente arancelario común para limitar la entrada de acero y aluminio procedentes de China y otros países ajenos a Norteamérica.

La propuesta consiste en que el Gobierno mexicano aplique gravámenes semejantes a los establecidos por Washington mediante la Sección 232, mientras conserva un trato preferencial para los metales producidos en México, Estados Unidos y Canadá.

La solicitud fue revelada por cuatro personas con conocimiento directo de las negociaciones bilaterales. Hasta el momento, ni la Secretaría de Economía ni la Oficina del Representante Comercial de Estados Unidos han confirmado públicamente los detalles del planteamiento.

México estaría dispuesto a revisar la propuesta

De acuerdo con las fuentes consultadas, el Gobierno mexicano estaría abierto a analizar la petición como parte de un acuerdo comercial más amplio durante la revisión del T-MEC.

Esto no significa que México haya aceptado adoptar automáticamente los mismos aranceles estadounidenses. Las tasas, los productos incluidos, las excepciones y el calendario de implementación continúan bajo discusión.

Washington buscaría alcanzar un acuerdo marco antes de que termine 2026. La negociación continuará durante la cuarta ronda bilateral prevista para septiembre en la capital estadounidense.

Las conversaciones recientes entre el secretario de Economía, Marcelo Ebrard, y el representante comercial estadounidense, Jamieson Greer, incluyeron acero, aluminio, automóviles, agricultura, trabajo, seguridad económica y fortalecimiento de las cadenas regionales.

¿Qué pretende Estados Unidos?

El objetivo estadounidense es establecer una barrera externa común que dificulte el ingreso de acero barato procedente de China y de otras economías ajenas al tratado.

La propuesta busca que los tres países de Norteamérica mantengan condiciones preferenciales entre sí, pero apliquen medidas similares frente a proveedores externos.

Washington sostiene que algunas empresas aprovechan a México o Canadá para procesar, transformar o terminar mercancías fabricadas originalmente en terceros países y después introducirlas al mercado estadounidense con ventajas regionales.

Los gobiernos de México y Estados Unidos se han referido a esta práctica como un aprovechamiento indebido o free-riding por parte de países que no forman parte del T-MEC.

Los aranceles estadounidenses son más elevados

El régimen aplicado por Estados Unidos es actualmente más amplio y severo que el mexicano.

Washington impone un arancel de 50 por ciento al acero y aluminio básicos procedentes de China y de la mayoría de las economías, además de un gravamen de 25 por ciento para diferentes productos derivados. Algunas categorías de maquinaria enfrentan tasas menores.

México, en cambio, establece los aranceles de acuerdo con cada producto. Las importaciones de acero provenientes de países sin acuerdos comerciales pueden enfrentar tasas de hasta 25 por ciento, además de cuotas compensatorias cuando las autoridades detectan prácticas de discriminación de precios.

La petición de Washington implicaría acercar la cobertura y los niveles mexicanos a los aplicados bajo la Sección 232 estadounidense.

La medida no sería únicamente contra China

Aunque el acero chino es el principal objetivo político y comercial, la solicitud contempla importaciones provenientes de fuera de Norteamérica.

Esto significa que la barrera podría alcanzar mercancías originarias de distintas economías con las que México no tenga acuerdos preferenciales, dependiendo de las listas y excepciones que finalmente se negocien.

Por ello, todavía no es posible determinar qué productos aumentarían de precio, qué industrias resultarían beneficiadas ni qué proveedores extranjeros serían afectados.

También queda pendiente definir si México adoptaría tasas generales o mantendría un esquema diferenciado según el origen, el tipo de metal y el grado de transformación.

México ya redujo espacio a productos asiáticos

Durante 2026, México comenzó a aplicar nuevos aranceles sobre aproximadamente mil 500 productos provenientes de países con los que no mantiene tratados comerciales.

Aunque las medidas no mencionan exclusivamente a China, una parte importante de las mercancías afectadas procede de ese país. Washington interpretó esta decisión como un acercamiento de México a su estrategia para reducir la dependencia de las cadenas asiáticas.

Una de las fuentes involucradas en las conversaciones aseguró que México también ofreció disminuir considerablemente sus compras de acero chino como parte de los esfuerzos para avanzar en la revisión comercial.

No obstante, el Gobierno mexicano deberá evaluar los posibles efectos sobre empresas nacionales que dependen de materias primas, componentes o maquinaria importada a precios competitivos.

Productores estadounidenses exigen reglas más estrictas

La industria siderúrgica estadounidense ha pedido que México y Canadá adopten medidas equivalentes a las de Washington, tanto en tasas como en productos cubiertos.

Los productores también proponen una regla de “fundido y vertido”, mediante la cual únicamente recibiría trato regional el acero fabricado desde la etapa del horno dentro de Norteamérica.

Con este criterio no sería suficiente importar acero asiático, laminarlo o terminarlo en México para después presentarlo como un producto regional.

El sector estadounidense también busca elevar de 70 a 85 por ciento la proporción de acero norteamericano utilizada por los fabricantes de automóviles y limitar inversiones procedentes de economías consideradas no de mercado.

México busca eliminar los gravámenes que ya enfrenta

La presión estadounidense ocurre mientras México reclama la reducción de los aranceles aplicados a sus propias exportaciones de acero, aluminio, automóviles y productos derivados.

La agenda mexicana para la revisión del T-MEC incluye cuestionamientos a las medidas de la Sección 232, debido a que han reducido parte de la ventaja comercial que debería ofrecer el acuerdo norteamericano.

México podría utilizar la propuesta contra el acero chino como una herramienta de negociación: aceptar mayores controles frente a terceros países a cambio de mejores condiciones para sus exportaciones en Estados Unidos.

Sin embargo, hasta ahora no se ha informado que Washington haya ofrecido eliminar sus gravámenes como contraprestación.

Una barrera común cambiaría el modelo del T-MEC

El planteamiento muestra que la revisión del tratado ya no se limita al comercio interno entre México, Estados Unidos y Canadá.

Washington pretende transformar el acuerdo en una plataforma de seguridad económica que coordine aranceles, inversiones, cadenas de suministro y reglas de origen frente a China.

Para México, sumarse a esta estrategia podría proteger a la siderurgia nacional y conservar un acceso privilegiado al mercado estadounidense. Al mismo tiempo, podría encarecer insumos para industrias que utilizan acero y aluminio importados, además de reducir su libertad para definir relaciones comerciales con otros países.

Por ahora, el frente común permanece como una propuesta estadounidense. Su alcance dependerá de lo que México logre negociar durante los próximos meses y de si obtiene a cambio una reducción de las barreras que actualmente afectan a sus propios productores.

Con información de Bloomberg, El Financiero, la Secretaría de Economía y la Oficina del Representante Comercial de Estados Unidos.