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México marca distancia de la estrategia de Rubio contra la “extrema izquierda”

El Gobierno mexicano rechazó participar en una reunión internacional convocada por Estados Unidos al considerar que el encuentro trasladaba diferencias ideológicas al terreno de la seguridad.

La presidenta Claudia Sheinbaum confirmó que México declinó la invitación para participar en la cumbre sobre terrorismo político encabezada por el secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, en Washington.

Durante su conferencia del 17 de julio en Tulum, Quintana Roo, la mandataria explicó que la Secretaría de Relaciones Exteriores recibió formalmente la convocatoria, pero determinó que el encuentro tenía un carácter principalmente político y no estaba enfocado en el combate a organizaciones criminales.

Sheinbaum señaló que los posicionamientos ideológicos no deberían tratarse como amenazas de seguridad, salvo cuando existan delitos concretos que deban ser investigados y sancionados.

El Gobierno mexicano notificó al Departamento de Estado que no enviaría representantes a la reunión. La presidenta sostuvo que México sí participa en otros mecanismos internacionales de cooperación, siempre que sean compatibles con sus principios constitucionales y su política exterior.

Rubio busca colocar la violencia de izquierda en la agenda internacional

La reunión se realizó el 16 de julio en la sede del Departamento de Estado, con representantes de más de 60 países de América, Europa y Asia.

Durante el encuentro, Rubio afirmó que la violencia relacionada con movimientos de extrema izquierda ha sido ignorada durante años por los sistemas internacionales de seguridad y pidió reconstruir la estrategia antiterrorista para identificar a grupos que ataquen autoridades, instituciones e infraestructura.

El funcionario estadounidense presentó este tipo de violencia como una amenaza transnacional y citó los disturbios ocurridos durante algunas protestas contra la brutalidad policial en Estados Unidos durante 2020.

También anunció una nueva política de restricciones de visa contra personas relacionadas con organizaciones señaladas de respaldar o incitar actos violentos y sabotaje económico. Sin embargo, no informó si estas medidas ya habían sido aplicadas contra individuos concretos.

México no fue el único país ausente

La convocatoria reunió a gobiernos como los de Argentina, Canadá, Chile, España, Alemania, Italia, Israel y Uruguay.

México no apareció entre las delegaciones asistentes, al igual que otros países latinoamericanos como Brasil, Colombia y Nicaragua.

La ausencia mexicana mostró las diferencias entre ambos gobiernos respecto a la forma de abordar la violencia política. Mientras Washington busca impulsar una estrategia internacional centrada en organizaciones de extrema izquierda, México considera que las preferencias y disputas ideológicas no deben convertirse automáticamente en asuntos de seguridad nacional.

La estrategia estadounidense genera críticas

El encuentro forma parte de la política antiterrorista impulsada por el Gobierno de Donald Trump, que ha colocado a movimientos asociados con Antifa y otras organizaciones de izquierda entre sus prioridades.

Desde noviembre, Estados Unidos ha designado como organizaciones terroristas extranjeras a cuatro agrupaciones europeas de orientación anarquista o antifascista, y ha ofrecido recompensas para obtener información sobre sus fuentes de financiamiento.

La nueva orientación también ha generado cuestionamientos dentro de Estados Unidos. Legisladores demócratas advirtieron que concentrar la estrategia en una corriente ideológica podría utilizarse para perseguir protestas legítimas, opositores políticos y movimientos sociales que no participan en actos violentos.

Los congresistas también señalaron el riesgo de restar atención a otras amenazas extremistas, incluidas las relacionadas con organizaciones de ultraderecha. El Gobierno estadounidense ha sostenido que sus medidas estarán dirigidas contra conductas delictivas como asesinatos, secuestros, ataques contra infraestructura y amenazas violentas, y no contra la expresión política protegida por la ley.

México, por su parte, mantuvo su postura de colaborar con Estados Unidos en asuntos relacionados con delincuencia organizada, tráfico de drogas, armas y seguridad fronteriza, pero decidió no respaldar una reunión que, desde su perspectiva, colocó el debate político e ideológico dentro de la agenda antiterrorista.

Con información de La Jornada y Reuters.