El país busca aprovechar su cercanía con Estados Unidos para incorporarse a una cadena tecnológica dominada por Asia. El reto será transformar los acuerdos binacionales en inversión, talento especializado y producción de mayor valor.
Los semiconductores comienzan a ocupar un lugar estratégico en los planes industriales de México. Ante la incertidumbre que enfrentan actividades tradicionales como la automotriz, el Gobierno federal busca ampliar la participación del país en la fabricación de componentes electrónicos y aprovechar la reconfiguración de las cadenas de suministro de Norteamérica.
La apuesta no consiste únicamente en producir chips completos dentro del territorio nacional. México pretende integrarse a distintas etapas de la industria, desde el diseño y desarrollo tecnológico hasta el ensamble, las pruebas, el empaquetado y la fabricación de equipos utilizados por las empresas del sector.
El objetivo es aprovechar la cercanía con Estados Unidos, la experiencia manufacturera del país y la presencia de industrias como la automotriz, aeroespacial, electrónica y de dispositivos médicos, todas ellas altamente dependientes de los semiconductores.
Estados Unidos busca reducir su dependencia de Asia
La mayor parte de los chips y componentes que consume Estados Unidos todavía proviene de países asiáticos. Esta concentración representa un riesgo para industrias esenciales cuando se presentan conflictos comerciales, tensiones geopolíticas o interrupciones logísticas.
Durante mayo de 2026, las importaciones estadounidenses de bienes alcanzaron 313 mil 400 millones de dólares, un incremento de 10 mil 900 millones respecto del mes anterior, de acuerdo con el Buró del Censo de Estados Unidos. Aunque esa cifra abarca todos los productos, muestra la magnitud de la dependencia exterior de su economía.
La estrategia de Washington busca acercar parte de la producción de componentes críticos y construir una cadena norteamericana más resistente. En ese proceso, México podría funcionar como complemento de las plantas y centros tecnológicos estadounidenses.
El secretario de Economía, Marcelo Ebrard, ha señalado que los semiconductores representan uno de los sectores en los que México podría alcanzar una participación productiva mucho más relevante. El funcionario reconoció que no todos los chips serán fabricados en el país, pero anticipó oportunidades de inversión por millones de dólares.
El foro binacional pasa del diálogo a los proyectos
La Secretaría de Economía participó en el Séptimo Foro Binacional México–Estados Unidos sobre Semiconductores, realizado en la Universidad de California en San Diego.
El encuentro reunió a representantes de gobiernos, empresas, universidades, instituciones financieras y organismos de desarrollo económico para discutir inversiones, capacitación, innovación y fortalecimiento de proveedores.
La dependencia mexicana presentó el foro como el principal espacio de coordinación entre ambos países para desarrollar un ecosistema regional de semiconductores. La séptima edición se orientó a definir acciones concretas y a incorporar con mayor fuerza al sector financiero.
Diego Flores, responsable del Sector de Industria Electrónica y Digital de la Secretaría de Economía, representó a México y participó en el panel sobre inversión y financiamiento.
Durante el encuentro, el funcionario reiteró que la cooperación bilateral será necesaria para mejorar la competitividad de Norteamérica y atraer proyectos tecnológicos que generen empleos especializados.
Una oportunidad para renovar la manufactura mexicana
El interés por los semiconductores llega en un momento en el que México necesita diversificar su producción y reducir su dependencia de actividades manufactureras sujetas a decisiones tomadas en el extranjero.
La industria automotriz continuará siendo uno de los principales motores exportadores del país, pero la expansión de la inteligencia artificial, los centros de datos, los vehículos eléctricos y la automatización abre oportunidades en otros sectores.
Los chips están presentes en teléfonos, computadoras, automóviles, electrodomésticos, equipos médicos, sistemas de telecomunicaciones y prácticamente cualquier dispositivo electrónico moderno.
Participar en esa cadena permitiría a México atraer inversiones de mayor valor, desarrollar proveedores nacionales y crear empleos que demanden conocimientos de ingeniería, programación, electrónica y manufactura avanzada.
La cooperación binacional forma parte de una estrategia que ya había planteado un Plan Maestro de Semiconductores 2024-2030, basado en la colaboración entre autoridades, empresas y universidades.
El talento será uno de los principales obstáculos
Para aprovechar esta oportunidad, México deberá aumentar la formación de personal técnico y especializado.
La instalación de empresas no será suficiente si el país no cuenta con ingenieras, ingenieros, investigadores y operadores preparados para trabajar en procesos altamente complejos.
Las universidades tendrán que adaptar programas académicos, colaborar con las compañías y desarrollar centros de investigación relacionados con microelectrónica, diseño de circuitos, materiales, automatización y procesos de manufactura.
También será necesario mejorar la infraestructura de energía, agua, transporte y telecomunicaciones en las regiones que busquen recibir inversiones.
Las plantas vinculadas con semiconductores requieren un suministro eléctrico estable, servicios especializados y altos niveles de certeza jurídica y regulatoria.
México busca pasar del ensamble al desarrollo tecnológico
La oportunidad para el país no está garantizada. Otras economías también compiten por atraer plantas, centros de diseño y proveedores de esta industria.
México tendrá que demostrar que puede ofrecer condiciones competitivas, personal capacitado, infraestructura y una política industrial sostenida más allá de los anuncios y reuniones binacionales.
El desafío será evitar que su participación se limite a actividades de bajo valor agregado. Para lograr un cambio relevante en su modelo manufacturero, el país deberá involucrarse en procesos tecnológicos más avanzados y generar propiedad intelectual propia.
Los semiconductores podrían convertirse en un nuevo motor industrial, pero su impacto dependerá de que los acuerdos con Estados Unidos se traduzcan en inversiones concretas, transferencia de conocimiento, desarrollo de proveedores y empleos especializados.
Con información de la Secretaría de Economía.






